Jugar al blackjack es relativamente sencillo. El juego tiene un solo objetivo: ganarle a la casa. Existen dos maneras de vencer al croupier: lograr que la suma de las cartas sea un número menor o igual a 21 y más cercano a ese valor que la suma de las cartas del croupier, o que el croupier obtenga un valor mayor a 21 y nosotros no.
Después de recibir las fichas, lo primero que se debe hacer es apostar. Esto se hace poniendo fichas delante nuestro. La mayoría de los casinos tienen dibujado en sus mesas un círculo para apuestas. Después de apostar, el croupier reparte las cartas. Repartirá dos cartas a nosotros y dos para él o ella, una de sus cartas estará con la cara hacia arriba y la otra con la cara hacia abajo.
Con la información que nos brindan nuestras cartas, más el conocimiento de una de las cartas del croupier, se debe tomar la decisión de cómo jugar la mano de blackjack. Se tienen para esto las siguientes opciones: quedarse o plantarse – es decir no pedir más cartas. En un casino, se indica la decisión diciendo que nos plantamos o pasando la mano por delante de las cartas con la palma hacia abajo.
Se puede pedir “una más” que significa que el croupier nos dará otra carta. En el casino se solicita una más diciéndolo en voz alta o golpeando la mesa con los dedos. También se puede “dividir”, – cuando nuestras dos primeras cartas tienen el mismo valor, como dos Reyes, se puede dividir el juego en dos manos separadas. ¡Ahora ve y conviértete en el mejor jugador de blackjack de todos los tiempos!


